Y arrastro conmigo la furia en cada huída. He tenido que perder para entender. He tenido que frotarme los ojos con arena y agua de mar, llorar con lágrimas de sangre, morder polvo y saliva. Tenía que romperme desde arriba como hacen los grandes tifones...
Y es ahora cuándo sé, que realmente no sé nada. Que no soy tan invencible como yo creía. Mi corazón también tiene pequeñas grietas dónde solo ese ser que me llene el alma sabrá adentrarse sin romperme a pedazos. Para prender fuego a aquello que en su día ardía como llama en el infierno.
Tuesday, June 17, 2014
Entre tú y mil mares
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