A esa chica que es capaz de calar hasta los huesos dejando tiritando al resto. A la guerrera que lucha y danza, la única capaz de quitarte el miedo en medio de un desierto.
Porqué la verdad, es que hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y otros en los que debe aceptar que ha perdido la batalla, que el barco ha zarpado y se aleja mar adentro.. Que solo un iluso seguiría insistiendo, persistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso.